NO SABEMOS ELEGIR?
Andando por la red, pude encontrar este artículo que me pareció muy bueno, espero les agrade, lo tome de El Comercio, ojalá no se molesten jeje.
¿No sabemos elegir?
Por Carlos Vera Rodríguez
¿O no saben gobernar? El ocaso de los patriarcas, pero más que eso, su fracaso como Presidentes y especialmente su mezquindad como seres humanos (desconocen sus errores; olvidan sus traiciones; minimizan sus desvíos y justifican sus aberraciones), pretende ahora actualizar ese debate -o hasta convertirlo en dilema- de que no sabemos elegir. Poco democrática conclusión en demócratas sometidos al supremo fallo de los mandantes como mandatarios de un mandato. Pero, sobre todo, nada útil y absolutamente interesada evaluación de protagonistas históricos, quienes hoy podrían aportar mucho con su experiencia, pero malgastan sus lecciones encubriéndolas de pretextos. Cada vez que los ciudadanos escogieron una opción presidencial, supieron elegir la que mejor representaba sus anhelos del momento, conjugaba sus sueños del futuro, las decepciones del pasado y las percepciones de un presente plagado de frustraciones e ilusiones a la vez. Si Borja ganaba en 1979, no lo hubiera sorprendido su mandato tan curtido en 1988. Si Jaime Roldós perdía en 1979, hubiéramos vuelto dos décadas atrás, al predominio de Camilo Ponce a través de Sixto Durán-Ballén o al de los liberales concertados con Velasco Ibarra, entre los cuales se quedó Raúl Clemente Huerta. En 1984 Febres-Cordero encarnó el liderazgo autoritario reclamado tras el abandono de Oswaldo Hurtado a las tesis del cambio y en 1992, Sixto arrasó con la imagen de antipolítico visualizada por la mayoría, capaz incluso de rebelarse ante los capataces de su partido, para imponer trabajo, justicia y paz con su experiencia. Bucaram cabalgó sobre el corcel desbocado de un país ávido de castigar a los políticos tradicionales y almidonados. Mahuad fue después, el retorno de los ilustrados eficaces, tras lo cual Gutiérrez lideró la última ruptura con la corrupción partidocrática, responsable por 23 años de malgastada democracia. Todos a su turno, claudicaron. Otros simplemente fallaron. Y a varios sucesores vicepresidenciales no les dio la talla o concertaron, como Gustavo Noboa con Febres-Cordero, creyendo hacer bien al país con los maestros de su extravío. Interinos como el actual o el anterior no pudieron llegar a la mitad de Clemente Yerovi Indaburu en el doble de tiempo.¿Qué culpa de eso tienen los electores? Olvidarlos muy pronto; perdonarlos muy fácil; no escupirles en la cara; jamás enjuiciarlos formalmente; admitirles pontificar; mirarlos con pena, pero no haberlos elegido. Al ser votados, esos candidatos sintonizaron el Ecuador de esos tiempos, las aspiraciones de toda la vida y las emociones más sentidas. Después se botaron ellos al tacho de la historia o fueron botados por ineptos, corruptos y asustados. El Ecuador, su mayoría pobre y sabia, siempre ha sabido elegir. Ninguno le ha sabido cumplir. Por eso ahora apuesta a dos opciones radicales: el amigo de Chávez o el enviado de Dios. Un suicidio democrático para una reencarnación verdadera. Y de esto son culpables también los actores políticos, aunque coresponsables somos todos.
Thursday, October 05, 2006
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- Name: DCA
- Location: Guayaquil, Guayas, Ecuador
Economista, graduado de la ESPOL, estudiante de maestría en economía y finanzas de la Universidad de Guayaquil.
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